Milei quiere cambiar las reglas del juego electoral antes de buscar la reelección en 2027

Javier Milei presentó esta semana en el Congreso un proyecto para reformar el sistema electoral argentino, con el que busca llegar a los comicios presidenciales de 2027 con reglas distintas a las actuales. La iniciativa apunta a varios pilares del sistema democrático vigente: elimina las PASO, suprime la gratuidad de los espacios publicitarios para los partidos, quita la obligatoriedad de los debates presidenciales e introduce la llamada «Ficha Limpia», que impide presentarse como candidato a quienes tengan condena judicial confirmada en segunda instancia.

El proyecto llega en un momento políticamente delicado para el Gobierno. El portavoz de la Casa Rosada, Manuel Adorni, está en el centro de un escándalo por un presunto caso de enriquecimiento ilícito que mantiene al oficialismo a la defensiva. En ese clima, el propio Milei deslizó la semana pasada que, si la ciudadanía no lo acompaña, podría no buscar un segundo mandato. Sin embargo, la presentación del proyecto electoral indica que la reelección sigue siendo el objetivo.

Por qué las PASO son el punto más caliente

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias existen en Argentina desde 2011 y funcionan como un primer filtro electoral en el que cualquier ciudadano puede votar, sin importar su afiliación partidaria, para definir qué candidatos compiten en las elecciones generales. Milei las describe como parte de «un sistema viciado de raíz» y argumenta que su costo logístico y económico no se justifica.

Pero los analistas leen otra cosa detrás del argumento oficial. Sebastián Halperín, sociólogo y especialista en política argentina, señala que las primarias tienen un efecto concreto sobre la oposición: las legitiman. «Pueden ayudar a la oposición, ya que pueden posicionar a otro candidato. Si se las elimina, se complica el ordenamiento de los partidos que quieran competir», explica. Halperín agrega además que muchos partidos sin estructura ni financiamiento suficiente dependen precisamente de ese mecanismo para poder existir como alternativa real.

Debates sin obligación, publicidad sin gratuidad

Otros dos puntos del proyecto generaron rechazo inmediato. La eliminación de la obligatoriedad de los debates presidenciales borra una herramienta que los votantes han utilizado históricamente para comparar propuestas y exigir rendición de cuentas. Para Halperín, la medida no es casual: «Milei no confía en el diálogo, y eso ya lo ha demostrado en reiteradas ocasiones.» Suprimir además los espacios publicitarios gratuitos profundiza la ventaja de los partidos con mayor capacidad de financiamiento, lo que en la práctica favorece al oficialismo frente a fuerzas más pequeñas.

La «Ficha Limpia», en cambio, es el único punto del proyecto que genera consenso más allá de la órbita oficial, aunque su alcance también despierta debate según cómo se interprete en casos concretos.

Un camino cuesta arriba en el Congreso

Para convertirse en ley, el texto deberá superar la votación en ambas cámaras, y el Gobierno no tiene garantizada esa mayoría. Halperín considera que la aprobación «va a ser difícil», aunque anticipa que el oficialismo no abandonará el intento. Con las presidenciales a un año de distancia, Milei sabe que cada mes que pasa sin reforma es un mes que la oposición puede usar para ordenarse bajo las mismas reglas que él quiere eliminar.

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