Desde esta redacción consideramos que un periodismo sin principios es solo ruido. Por ello, antes de leer cualquier nota de Diario El Gobierno, el lector tiene derecho a saber desde dónde miramos el mundo. Estos son los valores que guían nuestra redacción y nuestras decisiones editoriales.
- La verdad por encima de todo. Informamos con rigor y honestidad. No torcemos los hechos para que encajen con nuestras ideas, ni silenciamos lo que nos incomoda. La credibilidad es el único capital que un medio no puede perder.
- La vida como valor supremo. Defendemos la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Creemos que ninguna agenda política o cultural puede estar por encima de ese principio.
- La familia como núcleo de la sociedad. La familia es la institución más antigua y más eficaz que existe para formar personas, transmitir valores y sostener comunidades. La defendemos sin disculpas.
- La libertad como condición irrenunciable. Sin libertad de expresión, de pensamiento y de conciencia, el periodismo no existe. La defendemos para nosotros y para quienes no piensan como nosotros.
- El orden republicano como marco de convivencia. Creemos en la separación de poderes y el Estado de derecho. Sin instituciones sólidas, no hay libertad que dure.
- La subsidiariedad del Estado. El Estado debe hacer lo que las personas, las familias y las comunidades no pueden hacer por sí solas, y nada más. El exceso de Estado no es protección: es tutela.
- El respeto a la tradición y a la identidad. Los pueblos tienen historia, cultura y valores propios que merecen respeto. El Perú es heredero de dos tradiciones grandes: la civilización incaica y la herencia hispana. De esa mezcla venimos. No confundimos el progreso con el desarraigo, ni creemos que mirar hacia adelante exige darle la espalda a lo que somos.
- La responsabilidad individual. Creemos en personas capaces de tomar sus propias decisiones y hacerse cargo de sus consecuencias. El paternalismo, venga de donde venga, es una forma de infantilizar a los ciudadanos.
- La apertura al diálogo. Somos un medio de ideas, no una cámara de eco. Abrimos nuestras páginas a quienes, desde distintas perspectivas, comparten el compromiso con la libertad y el debate honesto. No censuramos voces por incómodas que resulten, siempre que se expresen con argumentos y buena fe. Creemos que las ideas se refutan con mejores ideas, no con silencio.
- El periodismo como servicio, no como poder. No somos un actor político. Somos un medio. Nuestra función es informar, fiscalizar e interpretar la realidad, no reemplazar a quienes los ciudadanos eligen para gobernar.